Válvulas de Compuerta Cierre Elástico

Válvula de Compuerta Cierre Elástico EPDM Fig. 59

Características:

  • EN-1074.
  • Longitud de montaje según EN 558-1 Serie 14. DIN 3202 / F4.
  • Dimensiones bridas según UNE-EN 1092-2 PN16.
  • Orificios según UNE-EN 1092-2 PN10 / PN16.
  • Recubrimiento interior y exterior con pintura “EPOXY” RAL 5017. – Campo de utilización EPDM: De -1 a +16 bar y de -10 a +85 ºC.
Aplicaciones
Abastecimiento de aguas potables Climatización Conducciones de agua para riego Conducciones de diferentes fluidos en el sector industrial Construcción naval Depuración: Conducción de aguas residuales urbanas o industriales Elementos de seguridad en redes contra incendios
Temperatura mínima
-10 °C
Temperatura máxima
100 °C
Nuestras válvulas de compuerta cierre elástico sirven para detener o dar paso completo a un fluido, abren y cierran el circuito mediante una cuña engomada que cierra gradualmente en vertical hasta amoldarse al interior del cuerpo de la válvula. Son bidireccionales y de paso integral por lo que ofrecen una mínima perdida de carga. Son de paso total y se instalan en conducciones como válvulas de aislamiento. No usarlas como válvulas de control o regulación. Para cerrar realizaremos un movimiento giratorio del volante en sentido horario y en sentido antihorario para abrir. Al tratarse de válvulas de husillo interior el funcionamiento se realiza mediante un husillo roscado que no sube ni baja, sólo gira y hace mover hacia arriba o hacia abajo una cuña engomada junto con una tuerca-husillo que lleva alojada en su parte superior. Se usan cuando se necesita una pérdida de carga pequeña y un paso total. Cuando está toda abierta, no suele presentar obstrucción al paso del fluido, lo que da una pérdida de carga baja. Como son de total apertura el diseño permite utilizar aparatos para limpiar el interior de las tuberías. La válvula con accionamiento manual al ser la operación lenta también evitará los efectos del golpe de ariete. Tienen el interior del cuerpo con un fondo plano que permite el paso libre de impurezas a través de la válvula, esto no ocurre en las compuertas de cierre metal. La cuña engomada al cerrar atrapa y absorbe las impurezas a medida que la válvula cierra, y las elimina cuando la válvula se abre, recuperando la goma de la cuña la forma original. Esto asegura un sellado hermético estanco.

DN50-DN350 PN16

50, 65, 80, 100, 125, 150, 200, 250, 300, 350

  • Con volante
  • Con capuchón
WRAS (Water Regulations Advisory Scheme) es el esquema británico que certifica que un producto en contacto con agua no altera su potabilidad: ni cede sustancias al agua, ni favorece el crecimiento microbiológico, ni modifica sabor, olor o color. En la Fig. 59 la certificación no cubre solo un componente suelto, sino los dos elementos que realmente tocan el fluido: el recubrimiento epoxi interior y la cuña recubierta de EPDM. En la práctica te lo van a pedir en tres escenarios. El primero, cualquier obra de abastecimiento de agua potable en Reino Unido e Irlanda, donde WRAS es requisito de facto para homologar material. El segundo, licitaciones internacionales —Oriente Medio, África, Sudeste Asiático— cuyos pliegos están redactados sobre estándares británicos y exigen «WRAS approved» literalmente. Y el tercero, cada vez más habitual, proyectos de agua potable en España o Europa continental donde la propiedad o la ingeniería quiere un aval documental adicional al del fabricante, aunque la normativa local no lo obligue. Si tu proyecto no entra en ninguno de esos tres casos, la Fig. 50 (NBR/EPDM, F4 PN16) te cubre técnicamente lo mismo a un coste inferior. La Fig. 59 tiene sentido cuando el certificado es un requisito contractual, no un extra.
Es la decisión que más veces se toma por inercia y más disgustos da a los cinco años. En una válvula de cierre elástico como la Fig. 59, la cuña de fundición dúctil va totalmente recubierta de elastómero y sella comprimiéndose contra el cuerpo. El fondo del cuerpo es liso, sin alojamiento ni acanaladura: cuando la válvula está abierta, el paso es completamente libre. Eso significa que arenas, gravillas o sedimentos atraviesan la válvula sin acumularse en ningún hueco, y el cierre sigue siendo estanco años después. Es la opción natural para redes de abastecimiento, riego, saneamiento y cualquier agua con sólidos en suspensión. En una válvula de cierre metálico (Fig. 31, 34, 34C…), el sellado es metal contra metal mediante aros —habitualmente latón o acero inoxidable—, y la cuña baja hasta un alojamiento mecanizado en el fondo del cuerpo. Ese alojamiento es precisamente donde se depositan los sedimentos, y por eso el cierre metálico rinde peor en agua sucia. A cambio, aguanta temperaturas notablemente más altas (hasta +120 °C en la Fig. 34) porque no depende de un elastómero, y trabaja mejor con fluidos que degradarían el EPDM. Regla rápida: agua con sólidos o instalación enterrada → cierre elástico. Temperatura elevada o fluido agresivo para el caucho → cierre metálico.
Sí, y de hecho es una de sus aplicaciones principales. El recubrimiento epoxi interior y exterior RAL 5017 está pensado para enterramiento directo, y la geometría de cierre elástico evita que el sedimento se acumule en el fondo del cuerpo, que es lo que acaba matando a una válvula enterrada de cierre metálico. Para una instalación enterrada completa necesitas cuatro elementos que tenemos catalogados como complementos de la familia: Capuchón, que sustituye al volante y permite maniobrar la válvula con llave desde superficie. Alargadera, fija o telescópica. La telescópica es la recomendable cuando aún no está definida la cota final de pavimentación o cuando la profundidad de la zanja puede variar respecto al proyecto. Arqueta de superficie, que protege el conjunto y da acceso al operario. Llave en T para la maniobra. Un apunte que evita rehacer trabajo: define la profundidad de enterramiento antes de pedir la alargadera fija. Si hay cualquier incertidumbre sobre la rasante final, la telescópica sale más barata que volver a excavar.
La Fig. 59 monta cuña y juntas en EPDM, con un rango de trabajo de -10 °C a +100 °C y presión nominal PN16 en su rango estándar de diámetros. El diseño sigue la norma EN-1171, con longitud de montaje según EN 558-1 Serie 14 / DIN 3202 F4 y bridas según UNE-EN 1092-2 PN16. Sobre el elastómero conviene ser muy claro, porque aquí se cometen errores caros: el EPDM es excelente con agua potable, agua caliente, vapor a baja presión, aguas residuales y productos químicos diluidos, pero no es compatible con hidrocarburos. Aceites minerales, gasóleo, gasolina o grasas atacan el EPDM y provocan hinchamiento y pérdida de estanqueidad en un plazo corto. Para esos fluidos hay que ir a NBR, que trabaja bien con derivados del petróleo aunque su techo térmico baja a +80 °C. Es decir: el EPDM no es «mejor» que el NBR ni al revés. Son elastómeros para familias de fluidos distintas, y la elección se hace por compatibilidad química, no por precio.
Sí. Toda la familia de compuerta de cierre elástico está preparada para montar accionamientos, y no hace falta decidirlo el día uno: puedes instalar con volante y motorizar más adelante sustituyendo el accionamiento sobre la misma válvula. Las opciones disponibles sobre la familia incluyen reductor manual de esfuerzos (recomendable a partir de diámetros grandes o presiones diferenciales altas, donde maniobrar a volante deja de ser cómodo), actuador eléctrico trifásico, actuador neumático de doble efecto, indicador de posición, y finales de carrera —uno en apertura, uno en cierre, o los dos— para telemando y señalización a SCADA. Sobre las bridas: el estándar es taladrado UNE-EN 1092-2 PN16, y sobre consulta servimos taladrado PN10 o ANSI 150 Lbs. Si tu instalación es de origen americano o mezcla estándares, indícalo en la consulta y lo fabricamos con el taladrado correcto en lugar de resolverlo en obra con adaptadores.
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